John Lennon no quiso ser un héroe perfecto. Prefirió mostrarse frágil, contradictorio, humano. Escribió canciones como quien escribe diarios íntimos: con rabia, amor, culpa y esperanza. Creyó que la paz no era un eslogan sino una tarea cotidiana. Por eso su voz sigue sonando: porque nunca pidió que lo siguieran, solo que pensaran.


 

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