Solo tenía 37 años cuando se fue, pero dejó un legado que hoy corre por nuestras venas. Literalmente. Rosalind Franklin nació en Londres en 1920, en una época donde el laboratorio era un "club de hombres". Pero Rosalind no era una mujer común. Su mente para las matemáticas y la química era tan brillante que pronto se convirtió en una amenaza para los egos de su tiempo. Durante la Segunda Guerra Mundial, descifró los secretos del carbón. Pero su verdadera batalla estaba por venir. En 1951, Rosalind llegó al King’s College con una misión: ver lo invisible. Usando una técnica de rayos X casi imposible de dominar, pasó meses de trabajo meticuloso. Hasta que un día, lo logró. Obtuvo la "Fotografía 51". Era la imagen más nítida jamás tomada del ADN. Por primera vez, el ojo humano veía la estructura de la vida: una elegante doble hélice. Pero entonces, ocurrió la traición. Sin que Rosalind lo supiera, su colega Maurice Wilkins tomó esa fotografía y se la mostró a otros do...